¿Eres de las personas que cuenta la cantidad de horas que le quedan para dormir? Entonces esto es justo lo que necesitas.

La rutina es nuestra enemiga más odiada, nos quita tiempo y energía para hacer las cosas que nos gustan, con las personas que nos gustan… Es la villana más temida en el mundo de los adultos, ya que es la causante de miles de divorcios, separaciones y peleas familiares.

Sin embargo, nosotros debemos ser más fuertes que la rutina para poder disfrutar de nuestras vidas.

Las relaciones sexuales quedan en último lugar esos días en que has dormido poco, o aquellos momentos en los que el sueño se apodera de tu cuerpo y no eres capaz de levantarte para quitarte la ropa. Permíteme decirte que no eres la única persona que lo padece, 8 de cada 10 personas prefieren una noche de sueño antes que una de sexo.

El coito perfecto dura entre 3 y 13 minutos, y tomando en cuenta que eso no es mucho tiempo, la opción de un “rapidito” se torna más atractiva.

¿Cómo tener una sesión de sexo corta pero placentera?
Olvida el mito del “juego previo”

Si bien soy una fiel defensora del juego previo para que ambos entren en clima, en momentos de poco tiempo podemos obviarlo. Estudios han demostrado que la mujer es capaz de ponerse en clima tan rápido como los hombres si el deseo sexual es grande; de no ser así, la autosatisfacción es un camino viable para ahorrar algo de tiempo.

No esperes a estar de humor
Si esperas a que el deseo sexual llegue a ti, probablemente vuelvas a ser virgen. Como dice el dicho “Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña”. El apetito sexual puede que no siempre esté presente, debes salir tras él.

Debes encargarte de tu propio orgasmo
La mente es el órgano sexual más poderoso, con ella puedes hacer todo lo que te propongas en materia de orgasmos, desde reprimirlos hasta tener varios. Lo mejor que puedes hacer es prepararte durante el día para que los minutos que destines luego al sexo sean placenteros. Conocer tu cuerpo es la clave para que un rapidito sea perfecto.

Un rapidito puede ser beneficioso para liberar tensiones, reducir el estrés y tener una noche de sueño grandiosa. No lo descartes como buena idea, aunque sea difícil para ti alcanzar el orgasmo. ¡Hay muchos más beneficios de los que tú crees!